NADA ES LO MISMO Y NOSOTROS (TAN) POCO

Exhibición junto con Milton Kambelmater
Domicilio particular
Posadas, 2007


Nada es lo mismo y nosotros (tan) poco / Jerónimo Peralta Rodríguez

...después y sobre el espacio viene el contagio, como eco de ese (otro) lugar, igual y distinto, en donde nada es lo mismo y en donde ellos y nosotros (tan) poco. La conquista de la fundición como hábitat del homo transformer. Instalaciones como narrativas contemporáneas, de un arte pos grequiano, donde lo in situ, como aura de aquella tiza, recorta y minimaliza la tragedia pos moderna en una suerte de after punk estético. La alacena revestida con cintas de colores, los retazos de subjetividad y la pulsión frenética de un tiempo huido y vengado, que como videos de cámaras de seguridad de la ley del arte excusan el control, lo asimilan y lo acunan en el mismo proceso de des-construcción de la obra, al tiempo que nos devuelve la perplejidad histriónica de la ausencia y de los personajes paranoicos de Philips Dick. ¿Cuál de todas esas dimensiones sobrevolamos? ¿En cuál (sobre) vivimos? ¿Cuál es el intersticio, la grieta?
El crítico Rafael Cippolini, que brinda por esta especie de fiesta de paradigma perceptual contemporáneo, sostiene que estos “nuevos mutantes del siglo XXI exhiben sin pudor una subjetividad porosa, felizmente contaminada, como máquinas de exploración en un territorio ambiguo”.
Las intervenciones de Maximiliano Peralta Rodríguez sobre el espacio y en el espacio, van concluyendo junto con su categoría de intruso, para transitar otro estado de percepción hacia una nueva convergencia como él gusta decir: “infinitesimal”. Verdadero arte de crisis.
Milton Kalbermatter, quien hace de la subjetividad, un gesto (auto) referencial/, manifiesta que “la forma, la expresividad, el proceso, la experiencia y la materia, se articulan para ser una cosa más, pero también se mantiene en un constante movimiento, generando nuevas líneas de fuga para volver a construirse”.
Ingresamos en Nada… a un artefacto, un gran simulador, conducido sin carnet, por dos o más (el número es mera metáfora) alter egos mutantes, que siempre en diagonal, nos llevan a navegar a otros, iguales pero distintos, espacios estéticos de emergencia y exploración. 




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Intervención con cinta de embalar