SARA OTAÑO, una paleta potente, un trazo sinuoso.




Sí, así encuentro yo la pintura de Sara Otaño, esta pintora que hoy quiero traer a este Taller de Encuentros.

Yo siempre he pensado, y más aún cuando impartía clases de cerámica en las escuelas, que debería de existir una asignatura para enseñar a “Ver el Arte”. Con esto no quiero decir que nos tienen que enseñar a “entender” el arte. El arte no se entiende, sencillamente se siente. Lo que si se debería de aprender es a saber discernir. A saber qué es exactamente eso que nos “mueve” y “emociona” cuando estamos ante una obra de arte y sobre todo aprender a no “tragar” con todo aquello que nos imponen los medios y la publicidad y que en ocasiones hacen que casi aceptemos como arte algo que no lo es.

En esa asignatura para Ver el Arte, yo incluiría saber mirar a nuestro alrededor, cerca de nosotros porque en muchas ocasiones estamos rodeados de artistas y nos vamos fuera en busca de algo que tenemos al lado. Por eso siempre he sido aficionada a recorrer exposiciones y ferias de artesanía, para ver aquello que crean los artistas que son mis vecinos. Y os puedo asegurar que se encuentran muchas sorpresas.

Sara Otaño vive en este rincón del Bidasoa desde donde suelo escribir. He seguido su obra y puedo decir que desde que observé sus primero cuadros me di cuenta que su pintura poseía una factura que la hacía inconfundible. Con esto no quiero decir que no haya evolucionado, sino que su pintura, dentro de una evolución que la ha llevado a una madurez, no se puede confundir con otra. Encuentro ahora su trazo más enérgico y seguro pero sin que haya perdido su suavidad y movimiento. Sí, la pintura de Sara es, como digo al principio, sinuosa, y potente. Porque potente sin duda es el color de sus cuadros, la energía que irradian y sobre todo que trasmiten. Son cuadros con alma y son cuadros como ella misma.






En una ocasión me dijeron que el artista se expresa con su obra tal como es. Al observar la obra de Sara, yo diría que es así. No la he tratado personalmente, pero su físico trasmite mucho de su obra o su obra mucho de su físico. En un cuadro de Sara Otaño yo encuentro fuerza y suavidad a la vez. Suavidad en el trazo y fuerza por sus colores que emborrachan. Una pintura que no deja indiferente.






En estos días en que la primavera se muestra perezosa para dejarnos luz y color creo que no hay nada mejor que recrearnos en la pintura de Sara para que nos llene de energía el cuerpo y de calidez el alma.






Os dejo una pequeña prueba de ello y os recomiendo que si en algún lugar encontráis su obra expuesta no perdáis la ocasión de disfrutarla.


www.saraotano.com



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